miércoles, 26 de febrero de 2014


Iba cayendo en un abismo donde el dolor era cada vez más insoportable, todo era oscuridad. Jamás sentí tanto dolor y jamás me sentí tan devastada como esa vez.

Nunca había llorado así, las lágrimas recorrían mi rostro, aumentando ese infernal sufrimiento.

Mi alma había caído en el más ruin castigo, el aislamiento, el frio y la oscuridad eran asfixiantes.

 
Ya no podía mentirme, era imposible engañarme y tratar de convencerme de algo del cual yo misma había sido testigo.

Asocial y egocéntrico corazón, a un paso del averno y ser empujado por ti mismo. Mi alma desolada sufriendo ese calvario interminable, eterno y que iba en aumento.

Jamás sentí  tanta impotencia, más debilidad y dolor que esa vez. Nunca me sentí tan inútil, tan vacía.

Jamás el dolor había sido tan insoportable y había inundado aquel abismo de mis lágrimas.

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