miércoles, 10 de diciembre de 2014

Todo paso rápido, hasta que las horas para verlo se volvieron más largas,los días sin él parecían interminables y las noches eran eternas. Su recuerdo era cada vez más recurrente y a menudo me encontraba despierta a medianoche deseando poder abrazarlo. Estaba convencida de que ya nada era igual. Yo no quería pasar ni una noche más sin él.

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